Ben Johnson

Camino hacia la desesperanza

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Doc McCoy cumple diez años de condena. No quiere ni pensar en ello. Está desesperado, frustrado. Necesita la condicional, salir. Enfrente suya está Jack Benyon. Él tiene la llave. Steve McQueen, por su parte, tiene su reputación, su nombre. Los mafiosos se lo rifan: con él, el golpe está asegurado. Ben Johnson lo sabe… y tiene un plan. El as en la manga es Ali MacGraw, sofocando, menuda contradicción, los incendios provocados por su marido. Estupenda historia de amor (imposible). Así es como se orquesta todo. Irrumpe uno de los peores villanos de la historia del cine, Al Lettieri (en su tiempo, Sollozzo El Turco), y su misógino romance con la explosiva Sally Struthers. Llega el golpe, el botín (500 mil dólares) y las verdades a medias. Carol McCoy nos cautiva revólver en mano: ha elegido a su chico. Y entonces llega la persecución… y la huida. El Paso aparece como el final del camino. La novela de Jim Thompson cae en manos de Walter Hill, maestro de la acción. Los últimos cuarenta minutos son terreno vedado: pertenecen a otro maestro, Sam Peckinpah. La cámara lenta se impone en las escenas de acción. Las persecuciones en coche se suceden. Y la mugre, lo cochambroso nos invade: impecable la escena del camión de la basura. El director camina hacia la desesperanza. Entregado a la violencia, a la vida en el alambre. Sufren sus personajes, sufre McQueen, sufre MacGraw. La Huida es tierna y violenta, enternecedora y sangrienta. No hay héroes en ella. Tampoco modelos a seguir. Mi película favorita de Peckinpah. Queda así un título memorable de los setenta. Y quedan veintidós años para que Tony Scott, Quentin Tarantino, Christian Slater y Patricia Arquette les rindan un fabuloso homenaje: True romance.  

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Sam Peckinpah (1972) The getaway         

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