Carlo Battisti

Elegía a un pobre anciano

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Hasta los ancianos protestan en Roma. Días en los que a uno de ellos no le queda otra que contar las liras para poder pagar el alquiler. Un reloj, unos libros… qué más puede vender. Ya le queda poco. Es el ocaso de Carlo Battisti. Sus ojos le delatan. Tantos años trabajando para aguantar ahora a la estúpida, muy bien interpretada por Lina Gennari, de su casera. Se refugia momentáneamente en la picardía que brinda un rosario. Busca auxilio en viejas amistades. Pero la sociedad mira para otro lado: el egoísmo de siempre. ¿Mendicidad? ¿En eso ha terminado? Maria Pia Casilio y su sonrisa son un oasis en el desierto. Pobre muchacha piensa él para sí. Y se lo dice, certe cose avvengono perché non si sa la grammatica: tutti ne approfittano degli ignoranti. Ya no le quedan fuerzas. Vittorio De Sica, en cambio, se preocupa de la última humillación: el perro. La tristeza ha ganado la última mano.  

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Vittorio De Sica (1952) Umberto D.

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