Carlo Montuori

Elegía a un padre de familia

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En la Roma de la posguerra malvive Lamberto Maggiorani. Una bicicleta le basta para escapar del hambre, para dibujar una sonrisa en la faccia de su mujer, la estupenda Lianella Carell. No son actores profesionales, ni falta que les hace. Es simple humanidad lo que exponen. ¿Quién es el ladrón en esta historia? Tantas cosas se han robado… la dignidad de él, la felicidad de ella y, quizás, el mañana de Enzo Staiola, hijo de ambos. La desigualdad interclasista se palpa a cada rato: preciosa la escena en la taberna. A tutto si rimedia, meno che alla morte dice aquel. Mientras tanto, justo a su lado, la burguesía disfruta de la buena vida. La fotografía de Carlo Montuori capta la melancolía de esa hermosa y a la vez pobre ciudad, desde la Piazza Vittorio a la Porta Portese. Refugiado en la emotividad y en la sencillez, Vittorio De Sica escupe esta mísera odisea proletaria, despidiéndose desde la vergüenza y la humillación. 

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Vittorio De Sica (1948) Ladri di biciclette